John Jones dejó a todos aterrados con su fea muerte, el suceso ocurrido en 2009, hora tras hora, mientras decenas de rescatistas intentaban salvarle la vida.
A John le encantaba hacer espeleología con su familia, su padre lo llevaba con frecuencia a él y a su hermano, Josh, a expediciones en Utah desde que eran niños.
John, Josh y sus amigos decidieron hacer una expedición en “Nutty Putty Cave”, esta sería la última vez que lo verían con vida.
La cueva no tenía el suficiente control, pues muchos visitantes ingresaban a altas horas de la noche, y no tomaban las medidas de seguridad adecuadas.
Para 2006, después de que una zona de la cueva estuviera en peligro de sufrir daños por la alta popularidad de la misma, decidieron cerrar sus puertas.
Fue a principios del 2009 que Nutty Putty Cave reabrió sus puertas, esta vez con “más precauciones de seguridad”.
John estaba casado y tenía una pequeña hija de un año.
John, recientemente casado y con una pequeña hija, estaba estudiando medicina en Virginia, y volvió a Utah para pasar las vacaciones con su familia.
A todos les pareció buena idea rememorar aquellas épocas en las que practicaban espeleología en las cuevas de Utah, y emprendieron el viaje antes de celebrar Acción de Gracias.
El “Canal de Nacimiento” es un pasaje muy estrecho por el que pocos espeleólogos se atreven a cruzar, pues deben tener mucho cuidado con este pequeño espacio.
El problema comenzó cuando John confundió esta formación, y se metió en el lugar incorrecto.
John se metió por lo que se conoce como “Bob Push” una zona prácticamente inexplorada, pues no estaba “cartografiada”.Este fue el lugar al que John se metió, y fue allí dónde se quedó atrapado.Su cuerpo estaba atascado, no tenía espacio para darse la vuelta ni para volver.
Trató de exhalar para pasar por un espacio de apenas 25cm de ancho * 45 cm de alto.
Para cuando John inhaló de nuevo, su pecho volvió a hincharse y se quedó atascado para siempre.
Sus brazos quedaron debajo de su cuerpo, y sus pies quedaron fuera de la pequeña apertura.
Su hermano fue el primero en encontrarlo, y trató de jalar de sus pantorrillas, pero todo fue en vano. Para ese momento, John había bajado un poco más, y estaba totalmente inmovilizado, ambos se dieron cuenta de que necesitarían ayuda.Se encontraban a 30 metros bajo tierra y a 120 metros de distancia de la entrada, para cuando Josh volvió con ayuda, ya había pasado más de una hora.
John pasó las siguientes 24 horas con más de 100 rescatistas intentando salvar su vida.
El plan que tenía más futuro era utilizar un sistema de poleas y cuerdas para intentar liberarlo.
Su cuerpo estaba en un ángulo de inclinación de más de 70 grados, la tensión en su cuerpo provocaba que su corazón trabaje más duro para bombear sangre continuamente fuera del cerebro, pues usualmente estando de pie o recostado, la gravedad hace el trabajo, y el corazón no tiene que soportar esa carga.
El equipo de rescate preparó el sistema de poleas, pero cuando estas tiraron tan fuerte como podían, una de ellas falló y se soltó en el punto de anclaje, dejando a los rescatistas sin otro plan.
El joven de 26 años fue declarado sin vida el 25 de noviembre del 2009 poco antes de la medianoche por un paro cardíaco.
Los rescatistas creen, repasando el rescate años después, que no había forma de sacar a John con vida, y que hicieron su mejor esfuerzo para lograrlo en ese momento.
La cueva está sellada para siempre, y el cuerpo de John permanece en ese lugar.
Fuente original: http://notinerd.com




